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Visitor Q (2001), Takashi Miike.
El terror de la perversión social: Lo más oscuro en una dinámica familiar.

Sinopsis: Un reportero televisivo que entró en la nube del olvido luego que fuera atacado por jóvenes pandilleros  quienes lo violaron con el micrófono y grabaron toda la escena en una cámara, trata de realizar un documental acerca de la violencia juvenil y el sexo utilizando a su propia familia. Toda la problemática se agudiza cuando un extraño visitante comienza a influir en la vida de sus seres queridos.

El terror suele estar perfilado por locos con motosierras o situaciones límites en lo extremo de la violencia que, en contadas ocasiones existen excepciones muy puntuales, donde pocas personas han sido afectadas en contextos reales, ya que ese miedo se puede extrapolar hacia las vivencias personales. En ese sentido se puede explicar la fascinación que despierta el género del horror, puesto que experimentar tales historias con la distancia que significa la pantalla como protección, nos otorga lo mejor de dos mundos: historias interesantes pero dentro de nuestro propio hogar. Sin embargo, la genialidad de ciertos directores les ha permitido sentir miedo con elementos profundamente rutinarios y generalizados llevados a situaciones que, aunque puedan ser exageradas están presentes en nuestra sociedad más de lo que nos gustaría admitir. La violencia intrafamiliar, la infidelidad, el incesto y las violaciones ocurren cerca de nuestras casas, son atemporales y son protagonizadas por toda clase de personas, incluso de quienes menos lo esperamos.

En esta cinta Takashi Miike destruye a una familia solo para que mediante sus piezas seamos testigos de su propia degeneración, tanto afectiva como sexual: los límites sexuales y de violencia ya no existen y para ejemplificarlo pongamos énfasis en sus mayores fracasos: un hijo que golpea, sin compasión a su propia madre de manera reiterada frente a la vista y paciencia de su familia que no intercede de ninguna manera y que pareciera ni siquiera darse cuenta; un padre sumergido en su propia lástima volcando sus desesperados intentos por ganar respeto incluso a costa de sus seres queridos siendo capaz de mantener relaciones sexuales con su propia hija que, aunque ella no lo ve como algo negativo se ve truncado por su problema de eyaculación precoz, la madre, por su parte no le queda otra alternativa para hacer frente a la disfuncionalidad de su hogar aprovechando la distracción que le ofrecen las drogas y el disfrute de su sexualidad mediante la prostitución y la exploración de sus deseos en actividades que desafían la moral. Considerando todo lo anterior, aunque todo esto suene atronadoramente grotesco queda insignificante frente al resto del metraje que termina siendo un festival indecente y hasta necrófilo. "OJO" que no nos adentraremos a reflexionar sobre la presencia del The Visitor. Aquel personaje misterioso que le da título a la película, sino será aquel elemento que como espectadores tendrán que dilucidar y vivir por ustedes mismos.

En lo técnico recae la otra genialidad de su director puesto que, considerando lo ajustado de su presupuesto de menos de 70 mil dólares hace un uso bastante ingenioso de un diseño de producción casi inexistente utilizando solo locaciones genéricas, una nula banda sonora y, afortunadamente, actores bastante talentosos. Sin embargo, lo más llamativo y fuertemente inteligente es el uso de una cámara de video casera para la filmación lo que genera un metraje de calidad media y una sensación de estar viendo un video de esos que todos tenemos en casa, de aquellas grabaciones que buscan perpetuar nuestros recuerdos más queridos, pero que en esta ocasión la grabación en video está en servicio de documentar la disfuncionalidad más profunda y aterradora, la degeneración de ese ámbito que la inmensa mayoría de las personas en todo el mundo consideran su primera red de apoyo, su zona de confort: la familia. Esta grabación en mediana calidad también cuenta con una edición que en menos de 90 minutos recrea un diálogo y exponente argumental, además de un componente visual tan mórbido que resulta difícil de ver sin sentir asco.

En definitiva: esta es mucho más que una experiencia audiovisual con una historia que cuente una enseñanza o moraleja de su relato. No hay grandes enseñanzas sobre los valores ni grandes reflexiones morales y sociales más allá de dejar en clara su crítica social hacia la doble moral de las familias japonesas de su época, en lo que si podemos ser claros es en esto, mucho de esa crítica aún se podría realizar en la actualidad. Recomendamos verla con discreción porque nuevamente aclaramos que en esta película no verán gore directo e indiscreto, no habrán screamers expectantes que te hacen reaccionar en el peor momento, pero sí que nos presenta el abismo de la perdida de la brújula moral y lo abandonada que queda el alma humana cuando los suyos están en su contra a este nivel. A continuación les dejamos el trailer :

*ADVERTENCIA: El contenido de este video no es recomendable para menores de edad ni apto para personas sensibles. Incita a la violencia y contenido sexual explícito*

 

Ficha Técnica:

Título: Visitor Q (Bijita Q).
Género: Terror, Drama.
Duración: 84 minutos.
Dirección: Takashi Miike.
Año de estreno: 2001

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Chuchu lovely munimuni muramura,
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