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¿El anime es ahora Mainstream?
La masificación del anime en la cultura occidental

Es el año 2009, te encuentras en el receso de clases y con un grupo de amigos en la secundaria se reúnen alrededor de una laptop. Están viendo por primera vez el opening de Fullmetal Alchemist Brotherhood por YouTube a 480p. No pueden guardar las sonrisas en sus caras, esto mientras otros en el salón los miran extrañados o con disgusto.

Es el año 2021, y muchas personas de diferentes edades y lugares comentan sobre como estuvo el último capítulo de Shingeki no Kyojin u otras en Facebook muestras sus poleras de Tokyo Revengers. Algunas quejas al estudio, reacciones virales o historias en Instagram y TikTok. ¿Acaso el anime se volvió mainstream en estos últimos 10 años?

Definamos mainstream como tendencia o algo convencional, común en la sociedad. Este concepto se utiliza sobre todo en la cultura de masas y la cultura popular. Puede aplicarse en bandas musicales, películas, series, libros, etc. Algo que estará en el espectro público de forma normal y natural.

Hasta hace varios años, la cultura oriental siempre se veía lejana al ojo occidental, solo exportando tecnología. También había un consumo de anime, en especial durante los 90 y principios de los 2000. Las traducciones y licencias no eran algo de acceso rápido y todo se limitaba a la televisión abierta y por cable o satélite.

Los 90s fue el boom para las series a nivel occidental, y esto se evidenció fuertemente en Latinoamérica. Cloverway Inc. (1991-2007) fue la distribuidora encargada de dar el puntapié inicial en esta región con bombazos como Saint Seiya, Sailor Moon y Dragon Ball. Y debo recalcar el éxito de este último, ya que en regiones como Estados Unidos demoró más de una década en llegar al público. Pokémon y Digimon ayudaron a diferentes cadenas de televisión a asegurar tanto público como ganancias. Los niños y jóvenes ya pedían ver anime tanto como los cartoons americanos. Aquí ya había un conocimiento público de la animación japonesa, y más allá de la pantalla chica con películas de Studio Ghibli. Sen to Chihiro no Kamikakushi/El viaje de Chihiro demuestra esto al ganar el Oscar a Mejor Película Animada en el 2003.

Cadenas de televisión como Cartoon Network y Fox Kids tenían espacios en su franja solo para anime, lo mismo pasaba en televisión abierta. Se empezaba a ver una venta más cercana a los productos y también se daba a conocer más el manga. La industria sabía que una serie con un doblaje latinoamericano iba a pegar en la audiencia, pero eso no lo sabían las productoras orientales, cosa que veremos más adelante.

Pero a mediados de los 2000, este boom decayó. Aquí tanto One Piece y Naruto fueron los que llegaron y comandaron este periodo, los cuales no tuvieron adaptaciones bien recibidas en Estados Unidos ni Latinoamérica y uno de los factores fueron las empresas de licencias. Como ejemplo encontramos a: 4Kids Entretaiment y su trabajo en One Piece, la cual en su afán de “hacer el producto adecuado para el público estadounidense”, tomó las tijeras cortando muchas escenas y censurando otras. Esto volvio muy difícil que se volviera a experimentar una serie completa en EEUU y Latinoamérica por varios años, al punto que en las cadenas de cable era muy escaso ver ese contenido (con excepciones).

Pero esto logró algo positivo, el surgimiento orgánico de la mayor ayuda a la industria de animación: Internet. aunque este era poco consumido comparado a lo que vemos hoy en día.

Surgieron comunidades, foros, páginas especializadas en las que ver series, e incluso se veían series en un novedoso YouTube. Se popularizaron eventos y convenciones en algunas ciudades, donde encontrabas CDs o DVDs con la serie completa o incluso mercancía de tu serie favorita para comprar. Ya no estabas limitado a ver lo que la programación de la TV te ofrecía, podías buscar nuevos géneros y nuevas series en páginas de anime ilegal, descubrías que se estrenaban otras 10 series por temporada. Si bien esta ilegalidad no daba beneficios a las productoras, era una voz que se hacía notar para otros. Incluso, por el año 2006, unos jóvenes en Estados Unidos estaban creando una web con streaming de producciones asiáticas con fansubs ilícitos, la cual tenía un gran número de visitas, la cual llamaron Crunchyroll.

Se dice que la “Segunda Ola del Anime” en Latinoamerica fue en 2015, cuando Netflix logró licenciar Seven Deadly Sins, y además con un doblaje latino. Lo que causa que todos los sistemas de streaming doblen varias de sus series, lo que incluso llevó a una alianza entre Crunchyroll y Cartoon Network. Salieron distintas series en la industria como lo fueron Sword Art Online (2012), Shingeki no Kyojin (2013), One Punch Man (2015) o My Hero Academia (2016), entre otros, los cuales tuvieron una gran aceptación en el público occidental. Crunchyroll, a pesar de existir desde 2006, recién en 2012 empezó su auge, licenciado series de forma legal con las productoras Japonesas. Netflix contiene dentro de su catálogo muchas series y películas separándolas de la animación occidental. 

En nuestros días, más de 25 años después del boom. Internet sigue siendo el mejor aliado para la industria. Puedes ver series en servicios de streaming como Netflix, Crunchyroll o Funimation, y otras formas menos legales como las antiguas páginas (las cuales se multiplicaron) e incluso en Facebook. Comprar en tiendas especializadas o en sitios oficiales es algo completamente normal, incluso por delivery. 

Es normal que la gente conozca los openings de distintas series más conocidas, series MAINSTREAM. Es normal ver personas con poleras de series, llaveros, billeteras o incluso tatuajes de sus series favoritas. Los niños de antes ahora son los adultos independientes con poder adquisitivo. Deciden qué ver y deciden qué comprar, saben que la industria es parte de ellos. Ya no es difícil traer mangas o figuras originales de las series, incluso ahora hay versiones más accesibles para todo bolsillo. Y obviamente no hay que olvidar el aporte de las redes sociales. Facebook, Twitter, Instagram lograron una viralidad nunca antes vista en la industria del anime. Algunos streamers en Twitch ven series junto a su público, y otros critican o analizan series en YouTube, masificando tanto lo positivo como también lo negativo de las series que el público ve.

Como toda industria tiene altos y bajos al salir a otros mercados, siendo ahora su enfoque crear producciones no solo para el público japonés o americano, si no para que todo el mundo pueda disfrutar de nuevas aventuras, personajes y experiencias. Es una forma de hablar que reúne a toda una generación y conecta personas de distintos lados del mundo, como tu ahora que estás leyendo esto. Quizá no te has dado cuenta, pero eres parte de todo, eres parte del cambio y también de lo que vendrá a futuro.

Y entonces, ¿cual es tu opinión?. Cuentanos tus experiencias con el anime en la sección de comentarios.

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